Una oportunidad sin parangón
Carlos Maldonado Villaverde
(Tomado de la revista de CANACINTRA Colima)
Estamos en la tercera ola que el escritor Alvin Toffler pronosticó. De la sociedad agrícola a la era industrial y de allí a la sociedad del conocimiento. Olvídense de las teorías, lo mismo da si hablamos de las ideas de Toffler o de las de Carlos Marx, llegamos a lo mismo. El mundo pasa de repetir a crear, de hacer a saber y de desplazar a transmitir. Son los nuevos paradigmas y no nos queda más que aprender a vivir en ellos.
En el mundo –o la sociedad- del conocimiento, los valores cambian y las estrategias de supervivencia y progreso, también. Una sociedad agrícola (limones y cocos… ¿les suena a algo?) está condenada a ser dependiente de factores totalmente ajenos a sí misma y –además- a depender del desarrollo de economías más fuertes. Aunque imprescindible, la agricultura tiene que dar el paso hacia productos de mucho mayor valor agregado que permitan recuperar la rentabilidad que el extensionismo les daba a los proyectos en el campo. Hidroponía, cultivos orgánicos, variedades de alto valor gastronómico, plantas medicinales y otros procesos de alto valor agregado pueden restituir el equilibrio entre costo y beneficio, pero la cadena apenas avanza unos cuantos eslabones.
La sociedad industrial, la segunda ola, se convirtió en el motor del desarrollo hasta muy entrado el siglo veinte. El homo faber construyó su destino. Sin embargo, el paradigma industrial tenía sus limitaciones: la masificación sobre todas las cosas, sintetizada en la frase de Henry Ford: “Podemos surtir el modelo T en cualquier color, siempre y cuando sea negro”. Contra esto, la cultura popular se revela y las manifestaciones más extremas de la inconformidad se dan en contra de la era de las máquinas.
Así llegamos a la tercera ola: la del conocimiento y la información. En ella, las nuevas tecnologías dan nuevas respuestas, el ser humano amplía su capacidad de comunicación y se convierte en un ser omnipresente y pugna por llegar también a la omnisciencia. En la era de la información ya no importa dónde estés y tienes la capacidad para saber casi todo. Sobre ella se montan las grandes fortunas de nuestros tiempos: el crecimiento de Apple, basado en la innovación; el de Microsoft, comprometido con la reducción de la fricción en los negocios; el de Amazon, en el servicio al cliente… En la era del conocimiento, los grandes éxitos son –deben ser- en la periferia, pues el centro se desdibuja y desaparece. Ya no hay un Detroit como en el caso de los automóviles, ni un Silicon Valley, como en el desarrollo de la electrónica. Hoy lo mismo da Bangalore que Buenos Aires o Comala.
Los nuevos negocios son multinacionales, poliétnicos, pluriculturales y omnilingües. Están donde deben estar y el lugar preciso es en cualquier lugar, no importa que sea Corea, Japón, China, Irlanda, Israel o la India. O -¿por qué no?- Colima.
La ola que podemos montar
La nueva ola, la tercera ola, está en las tecnologías del conocimiento. ¿Por qué no montarla? Jalisco se subió hace menos de diez años y ya trae treinta y seis mil empleos de alto nivel en tecnologías de información. Tal demanda de personal especializado, profesionistas de alto nivel, ha hecho que cientos (¿o serán miles?) de jóvenes colimenses emigren en busca de trabajo a la ciudad de Guadalajara. Lo menos que puedo decir es que esto es muy desventajoso para nosotros: preparamos a nuestros mejores muchachos y cuando ya están listos para dar lo mejor de sí mismos por el desarrollo de Colima, los mandamos a Jalisco sin costo y sin boleto de regreso. Aún así, no nos hemos decidido a tomar el camino de las tecnologías de información, pero ya va siendo el momento… antes de que este tren pase de largo.
El Tecnoparque CLQ
Ligado a los proyectos de la nueva sociedad del conocimiento, está la necesidad de instalaciones a la altura de las empresas que podrían optar por venir a nuestro estado. Es por ello que debemos pensar en la concreción del proyecto del Tecnoparque CLQ. Ubicado en la proximidad de las actuales instalaciones de la agencia de Cervecería Modelo, el tecnoparque es la oportunidad de tener una respuesta para las empresas que buscan en toda América Latina un espacio con las facilidades para el desarrollo de proyectos de T.I., sean desarrollo de software, proyectos multimedia, soporte técnico a distancia, telemercadeo, distribución y logística, etc., el Tecnoparque CLQ debe contar con la capacidad de ofrecer una respuesta de primer nivel a nuestros posibles inversionistas.
Es por ello que hemos pensado en un espacio que se integre al entorno natural con jardines y fuentes, con servicios de soporte de primer nivel y perfectamente conectado por medio de fibra óptica con el resto del mundo. Un lugar como el tecnoparque podría albergar hasta 7,000 estaciones de trabajo con capacidad para generar 14,000 empleos con sueldos muy superiores a la media estatal. Esta meta sería realizable en un lapso de diez años y nos daría la certeza de la generación adicional de empleos al servicio de estas empresas tecnológicas pero en otros sectores. El crecimiento económico tendría características para nosotros muy deseables: empleos de calidad, empresas no contaminantes, amplísima derrama económica y un relativamente bajo crecimiento poblacional representado en gran parte por una oleada de colimenses regresando a su terruño. ¿se puede pedir más?
Pero ¿cómo lograr este sueño? tenemos que entrar en sintonía todos los colimenses: El tecnoparque se logrará si todos vendemos la idea de que estamos preparando a nuestra sociedad para albergar instalaciones de este tipo. Las empresas de T.I. seguramente podrán ser convocadas por el Gobernador o por el Secretario de Fomento Económico, pero únicamente tomarán en cuenta sus propuestas si encuentran un clima propicio para sus operaciones. Tenemos en la mira ofrecer el espacio a empresas como Neoris, Softek, HP, Dell y otras que podrían interesarse en este espacio de desarrollo en Colima. En este caso, la belleza de nuestra ciudad, la calidad de vida que se siente y se respira, la calidad de nuestras universidades y todos los demás factores de los que estamos orgullosos, obrarán a nuestro favor para lograr un desarrollo deseable y posible. Quizá algún día tengamos que decir también, envidiable.
El Lic. Carlos Maldonado Villaverde es presidente de la Asociación de la Industria Electrónica y de Tecnologías de la Información del Estado de Colima, AIETIC, A.C. y empresario de Software.
Conozca los documentos de la reunión "Miniforo Iberoeka de Parques Tecnológicos, marzo 2008"
Imágenes de nuestro Tecnoparque COLIMA CLQ
Conozca el documento de resultados del estudio de Clusters de TI en México
Artículo del Lic. Carlos Maldonado Respecto del Miniforo Iberoeka
Colaboración en revista CANACINTRA sobre Tecnoparque
Con el apoyo del Gobierno de la República, a través del Programa Prosoft de la Secretaría de Economía y del Gobierno del Estado de Colima, a través de la Secretaría de Fomento Económico del Estado de Colima.
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